La vida es como una carrera de obstáculos. Te pone a prueba, cada minuto, segundo, instante con la vaga esperanza de que detrás de todas esas pruebas; dolorosas, incómodas, existe algún tipo de recompensa: la fidelidad. Esa felicidad inexistente, poco más que una mera ilusión de lo que un día realmente te hizo feliz.
Hay personas que insisten en que hay que buscar el lado positivo a las cosas, llamarme pesimista, pero después de todas las "palizas" que la vida me ha dado esos momentos de paz, tranquilidad, de alegría los concibo como algo merecido, legítimo, que me pertenecen, no como una recompensa. ¿Acaso debo de dar las gracias por ser feliz? ¿Es un serio una recompensa por haber superado todas las barreras que se me han impuesto? En mi opinión. el hombre nace libre y con pleno derecho a ser feliz. Siempre.
Corre, vuela, ríe, salta, llora, sonríe estás en tu pleno derecho. La vida no debería de ser ni una excusa ni una algo que te condiciona para obtener lo que realmente ansías, lo que por derecho legítimo te pertenece: tu vida.
Deberíamos ser los únicos que pudiéramos controlar lo que ocurre en nuestra insignificante existencia. No obstante, cierto es que sin el conocimiento del sufrimiento no seríamos capaces de apreciar lo qué es realmente el ser feliz, la felicidad.
Estoy cansada de estar siempre en medio de este juego sin regla alguna que hace de nosotros lo que se le viene en gana. Peones. Eso es lo que somos. Somos marionetas y la vida nuestra marionetista. La pregunta es, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a tolerarlo?
A.